El Atlante vuelve a la Liga MX en el Apertura 2026, pero no por la vía que su historia sugeriría. El club no ascendió por mérito deportivo dentro de un sistema de promoción y descenso: adquirió el certificado de afiliación que pertenecía al Mazatlán FC, tras un acuerdo con Grupo Salinas. Es la misma lógica con la que otros clubes han cambiado de sede y de dueño en años recientes, porque la Liga MX opera hoy como una liga cerrada, sin ascenso automático desde la segunda división.
Ese dato cambia el sentido de la noticia. Atlante es una institución con tres títulos de liga y una identidad futbolística fuerte, pero su regreso al máximo circuito depende de una transacción entre privados, no de haber ganado la Liga de Expansión MX. El club sí llegó a instancias finales en esa categoría, con un Campeón de Campeones y dos subcampeonatos en 12 años de ausencia, pero ese recorrido deportivo no fue la puerta de entrada: la puerta fue comprar el lugar de otro equipo.
Miguel «Piojo» Herrera dirigirá al club en este regreso. El debut será el jueves 16 de julio ante Necaxa, partido que abrirá el Apertura 2026, y el primer encuentro como local llegará el 24 de julio ante el América.
Los datos que definen la operación:
- El club no jugaba en Primera División desde el Clausura 2014.
- Su primer partido como local será en el Estadio Banorte, sede compartida con América y Cruz Azul, no un estadio propio.
- La plantilla se reforzó con Walter Clar, Walter Portales y Martín Fernández.
- El calendario incluye a Cruz Azul, Pumas, Chivas, Tigres, Monterrey y Toluca.
Este movimiento reabre una discusión de fondo en el futbol mexicano: desde que la liga cerró el ascenso en 2020, la manera de subir de categoría dejó de ser exclusivamente deportiva y pasó a depender también de la capacidad financiera para comprar un certificado. Atlante es, hasta ahora, el ejemplo más visible de esa mecánica aplicada a un club histórico con afición numerosa, lo que reactiva el debate sobre si ese sistema beneficia a la competencia o solo a quien tiene el capital para pagarlo.
Para la afición, el regreso es una alegría real: vuelven los clásicos contra América, Cruz Azul y Pumas. Pero para el negocio del futbol mexicano, el caso Atlante confirma que el camino de regreso a Primera ya no pasa por el marcador, sino por la caja.



