El financiamiento otorgado por las principales empresas de tecnología financiera y bancos digitales continúa ganando terreno en el mercado nacional. De acuerdo con un reporte de la agencia calificadora Fitch Ratings, estos intermediarios ya representan cerca del 4% de la cartera de crédito al consumo del sistema bancario mexicano. La cifra refleja un crecimiento de un punto porcentual en apenas seis meses, frente al 3% registrado al cierre de 2025.
La calificadora señaló que los esquemas digitales han dinamizado la inclusión financiera y optimizado los costos operativos para los usuarios finales. Esta expansión se apoya principalmente en la adopción tecnológica de consumidores jóvenes en áreas urbanas, quienes muestran mayor disposición hacia las aplicaciones móviles para gestionar préstamos y cuentas de ahorro.
Brechas de adopción y presencia física
Pese al avance del sector digital, el acceso a estos servicios muestra contrastes marcados en diferentes segmentos de la población. Fitch puntualizó que la colocación tradicional mediante ventanillas todavía predomina en el sistema financiero:
- Las comunidades rurales y los adultos mayores mantienen preferencia por el efectivo y las sucursales bancarias.
- La originación física de créditos continúa superando en volumen a los canales totalmente digitales.
- La falta de conectividad e infraestructura limita la penetración de las plataformas en diversas regiones.
- Persisten diferencias de confianza entre instituciones tradicionales y nuevos participantes digitales.
Estrategia y retos de las licencias bancarias
Para consolidar su crecimiento, diversas entidades tecnológicas han iniciado procesos para transformarse formalmente en bancos múltiples. Fitch considera que la obtención de licencias bancarias permite a las firmas diversificar sus fuentes de fondeo, acceder a coberturas de depósitos más robustas y fortalecer su reputación frente a los clientes.
No obstante, el organismo advirtió que operar bajo regulación bancaria exige mayores requerimientos de capital y eleva la complejidad operativa. Por ello, muchas empresas retrasan la solicitud formal hasta alcanzar madurez comercial. Finalmente, el crédito al consumo de fintechs en México avanza de forma constante, impulsado por decisiones de negocio que buscan combinar innovación tecnológica con marcos regulatorios sólidos.



