15 de octubre de 2026

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Escenarios para las elecciones del 3 de noviembre (i)

Las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos pueden dar un contrapeso a Trump, impactar la revisión del TMEC y obligar a México a reabrir canales en el Capitolio.

Geopolítica y Comercio

Pocas veces las elecciones legislativas en Estados Unidos, cuando no hay elecciones presidenciales, han tenido tantas implicaciones para todo el mundo. La posibilidad de que los republicanos pierdan el control – la mayoría – al menos de una de las dos cámaras del congreso abre la posibilidad de contar con un contrapeso a los excesos de la Casa Blanca después de casi dos años, lo que también puede tener un impacto muy importante en el proceso de revisión del TMEC, aunque no tanto en la redefinición de la relación entre México y la Unión Americana.

El tres de noviembre los estadounidenses votarán por los 435 miembros de la cámara de Representantes, en la que el 86% de ellos buscan la reelección; por 35 de los 100 curules del senado, 22 de los cuales son ocupados actualmente por un republicano y 11 por un demócrata; y por 39 de las 50 gubernaturas. El clima político y económico que impera en Estados Unidos hace esperar que se supere el promedio de 23% de legisladores que pierden su puesto en elecciones de medio término, lo que genera unos 100 nuevos congresistas en la cámara baja y ocho en el senado. Además, la intervención de Trump en contra de varios legisladores durante las elecciones primarias hizo que 13 de ellos perdieran durante ese proceso, abriendo la puerta para que los demócratas controlen la 120 legislatura, que inicia este tres de enero.

En el congreso estadounidense, el partido que tiene la mayoría de una cámara la preside, así como todos los comités de la misma, lo que le permite controlar la agenda y generar problemas para los objetivos políticos de Trump durante sus últimos dos años de gobierno, para la aprobación de nuevas leyes o cambios a las que estén vigentes, para la designación de nuevos funcionarios y embajadores y en general para definir lo que será su legado político. Además, no se puede ignorar el enorme resentimiento que ha generado Trump entre los demócratas, quienes buscan retribución y mejorar su posicionamiento de cara a las elecciones presidenciales del 2028.

Los líderes de los legisladores demócratas han dicho que una de las áreas que revisarán primero en caso de recuperar al menos una de las dos cámaras del congreso serán los acuerdos comerciales y de minerales estratégicos negociados por Trump desde el año pasado, sobre todo porque siendo el comercio internacional atribución del poder legislativo, el presidente ha buscado hacer a un lado al Capitolio, contando con la complicidad de los líderes republicanos de ambas cámaras, el speaker Mike Johnson y el senador John Thune.

Esto pudiera hacer que un congreso dividido exigiera la negociación de una nueva ley de Promoción Comercial, que establezca los objetivos y tiempos de la negociación del TMEC e incluso que estipulara la obligación que el congreso ratifique los resultados. En este caso, Trump no podría realizar, o amenazar con hacer cambios posteriores al texto de manera unilateral sin consultar al congreso, como lo ha hecho con los acuerdos negociados el año pasado con la Unión Europea, India y Brasil. Sin embargo, México tiene que iniciar una campaña para establecer nuevos canales de comunicación con el Capitolio, luego de más de una década de haberse alejado, lo que ha promovido la imagen del país como el principal proveedor de fentanilo, pues nadie habla en su favor.

Se descarta que los republicanos mantengan el control de ambas cámaras del congreso, pero no que conserven el senado, generando seis posibles escenarios. El primero es que los demócratas ganen la cámara de Representantes con una pequeña mayoría y los republicanos mantengan el senado. Este sería un escenario positivo para Trump, pues la efectividad de los demócratas dependería de la capacidad del nuevo speaker, que podría ser el actual líder de los demócratas en la cámara Hakeem Jeffries, de mantener la línea partidista para votar en contra de las propuestas republicanas, cuando existen algunos demócratas que han votado en contra de su partido. Trump podría continuar, con mucha presión, seguir aprobando ciertas leyes para sus intereses.

El segundo es que los republicanos mantengan el senado con una amplia mayoría demócrata en la cámara, lo que generaría un clima de confrontación entre ambas cámaras y muy pocos resultados. Sería difícil para Trump presionar a algunos demócratas para lograr una mayoría republicana en la cámara y las leyes que se aprobaran tendrían que tener un claro beneficio social general, sobre todo con las elecciones del 2028 por delante. Este escenario lo podría aprovechar Trump para provocar mayor fricción con el congreso como distractor, pero su legado sería sumamente cuestionado. En la siguiente entrega los casos en que los demócratas controlaran ambas cámaras.

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