México ha logrado evitar los aranceles recíprocos de 25% que Estados Unidos había anunciado para diversas industrias, como la agroalimentaria, calzado y maquinaria. Sin embargo, sectores clave como el acero, el aluminio y la automotriz quedaron fuera de esta exención, lo que deja al país en una posición de vulnerabilidad. A pesar de esto, el gobierno mexicano, encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, está trabajando para asegurar un trato preferencial que favorezca a la industria mexicana.
En su columna, Enrique Quintana destaca que México debe aprovechar el momento, ya que parece haber ganado la simpatía de Donald Trump, lo que puede ser clave para hacer «puntos» en futuras negociaciones. Según un análisis de Bloomberg, las nuevas dinámicas comerciales afectarán principalmente a países como China, India y la Unión Europea, lo que podría favorecer la regionalización del comercio, un aspecto del que México podría beneficiarse si se adapta rápidamente.
Quintana también subraya la urgencia de una revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), especialmente en sectores estratégicos como el automotriz, el acero y el aluminio. México necesita reglas claras y estables para proteger estas industrias ante futuras tensiones comerciales. En cuanto a la industria automotriz, el gobierno ya trabaja en un plan para mejorar las condiciones de competitividad, con la esperanza de que en los próximos 40 días se logren acuerdos más favorables.
Por su parte, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, destacó las conversaciones con grandes fabricantes alemanes como BMW, Volkswagen y Mercedes-Benz. Aseguró que se están tomando medidas para garantizar que las partes fabricadas en EE. UU. no sean afectadas por los aranceles, y se busca mejorar las condiciones para la exportación de vehículos desde México a Estados Unidos bajo el T-MEC.