Bitácora de Cierre | 10/04/25
El cierre de mercados de este viernes 10 de abril dejó una lectura mucho más delicada de lo que sugiere el dato principal de inflación en Estados Unidos. Si bien el IPC anual se ubicó en 3.3%, ligeramente por debajo del 3.4% esperado, la variación mensual de 0.9% mostró que las presiones sobre los precios siguen siendo considerables y que la batalla contra la inflación todavía está lejos de terminar. A esto se sumó una inflación subyacente anual de 2.6%, apenas por debajo del 2.7% previsto, lo que dio algo de alivio, pero no el suficiente como para cambiar el tono de cautela en los mercados.
Sin embargo, el punto más inquietante del día no estuvo únicamente en el dato inflacionario, sino en la reacción del consumidor estadounidense. La confianza de la Universidad de Michigan cayó a 47.6, por debajo del 51.6 esperado y del 53.3 previo, mientras que el componente de expectativas descendió a 46.1. Al mismo tiempo, las expectativas de inflación a un año subieron a 4.8% desde 3.8%, una señal especialmente incómoda para la Reserva Federal porque sugiere que la percepción social sobre el aumento de precios vuelve a deteriorarse. Esa combinación entre inflación todavía alta y confianza debilitada refuerza el temor de que la economía de Estados Unidos entre en una etapa más frágil, con menor margen político y monetario para sostener el crecimiento.
En ese contexto, el mercado cerró con la idea de que la Fed sigue atrapada. Por un lado, algunos componentes del reporte dieron una ligera señal de moderación; por el otro, la fortaleza mensual del índice general y el repunte en las expectativas inflacionarias hacen mucho más difícil justificar un giro rápido hacia recortes de tasas. Más allá del discurso técnico, el trasfondo es político: una inflación persistente desgasta la narrativa económica del gobierno estadounidense y obliga a las autoridades monetarias a mantener una postura rígida por más tiempo, aun cuando eso implique enfriar el consumo y la inversión.
Fuera de Estados Unidos, la jornada también dejó señales mixtas. En México, la actividad industrial de febrero cayó -1.3% anual, bastante por debajo del 0.6% esperado, aunque en términos mensuales logró un avance de 0.4%. La lectura es clara: hay un pequeño rebote en el corto plazo, pero la debilidad estructural sigue presente. Para el mercado mexicano, esto significa que el frente interno todavía no logra consolidar una recuperación firme, y que cualquier deterioro adicional en Estados Unidos puede terminar pesando aún más sobre las perspectivas locales.
Europa también aportó elementos de tensión. Alemania confirmó una inflación anual de 2.7% y una inflación armonizada de 2.8%, mientras Italia registró una actividad industrial mensual de solo 0.1%, por debajo del 0.5% esperado. El mensaje de fondo es que el continente sigue enfrentando el mismo dilema que Washington: controlar precios sin apagar demasiado la economía. Brasil, además, añadió presión regional con una inflación anual de 4.14%, superior al 4.00% estimado, reforzando la sensación de que el proceso desinflacionario global avanza, pero de forma mucho más lenta e irregular de lo deseado.
Ya hacia la parte final de la sesión, el balance presupuestario federal de Estados Unidos se ubicó en -164.0 mil millones de dólares, por debajo del -157.8 mil millones esperados, aunque mejor que el registro previo de -308.0 mil millones. En paralelo, los datos de Baker Hughes mostraron 411 plataformas petrolíferas, sin cambios, y una baja en los yacimientos activos a 545 desde 548, elementos que también se mantuvieron bajo vigilancia por su impacto potencial en energía e inflación futura.
En conjunto, el cierre de este viernes dejó un mercado más nervioso, más selectivo y con una conclusión bastante clara: el problema no es solo que la inflación de EE. UU. siga siendo elevada, sino que empieza a mezclarse con señales de desconfianza económica y con un entorno político donde cada decisión de la Fed pesa más sobre la narrativa de crecimiento. El resultado es un cierre con tono defensivo, con inversionistas recalibrando expectativas y con el mercado preparándose para una nueva semana donde las tasas, la inflación y la credibilidad económica volverán a estar en el centro de todo.
Por la mañana les traeremos la apertura con los movimientos y reacciones del mercado.







