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23 de septiembre de 2021

La felicidad a través del hygge

Esta filosofía de disfrutar del momento, del aquí y del ahora, se vive a través de las pequeñas cosas. Para poder implementar la felicidad se debe de construir el hygge de afuera hacia adentro...
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Cecilia González Michalak

La Organización de las Naciones Unidas ha hecho hasta hoy cuatro informes mundiales sobre la Felicidad para conocer qué países son más propensos a ser felices y qué factores influyen para que sus habitantes sientan bienestar. Dinamarca se sitúa en primer lugar de cada informe –excepto por una vez que quedó en tercer lugar–, convirtiéndose así en el país más feliz del mundo, o, en todo caso, en el menos infeliz. ¿A qué se debe esto? ¿Al clima?, ¿a la comida?, ¿a la calidad del aire? La respuesta se relaciona al hygge.

El término hygge apareció por primera vez escrito en danés en el siglo XIX, y proviene de la palabra noruega “hugge” que significa bienestar. Pronunciado “juu-ga”, este concepto no tiene una traducción directa al español, pero podría explicarse como “el arte de crear confort”, “la comodidad del alma” o “el placer de la presencia de cosas reconfortantes”. Más que una definición propia, se puede visualizar la presencia del hygge en una tarde lluviosa, estando sentado en tu rincón favorito de la casa, con una taza de café, en tu pijama preferido leyendo, viendo una película, escuchando música, o jugando algún videojuego.

Esta filosofía de disfrutar del momento, del aquí y del ahora, se vive a través de las pequeñas cosas. Para poder implementar la felicidad se debe de construir el hygge de afuera hacia adentro. Se empieza armando un espacio acogedor bien iluminado, ya sea con velas o con lámparas que generen una atmósfera de serenidad. Elementos con historia y texturas de madera, lana o porcelana propician un ambiente acogedor. Esto puede aplicarse tanto a la casa como a la oficina; esto se puede notar en la calidad laboral de Dinamarca, donde el hygge se ve reflejado en los espacios, en los salarios y en la jornada de trabajo.

En cuestión interior, hay que aprender a desconectar y concientizarse sobre el estado y presencia de uno. Evitar distractores para disfrutar de los pequeños placeres invita a la reflexión de manera relajada y a conectar mejor con las personas de alrededor. Lo importante es la calidad, la presencia total de uno en una conversación y conectar con los otros.

Según el libro Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas de Meik Wiking, vivir la vida con esta filosofía, es tener una vida feliz. Es un libro interesante, lleno de tips y recetas, donde uno puede darse cuenta que con pequeños cambios en la rutina diaria y en el espacio, uno puede sentirse más pleno y feliz, y además permite transmitir ese bienestar a la familia y amigos gracias a los pequeños detalles.

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