El Servicio de Seguridad británico (MI5) advirtió el martes 13 de octubre de 2026 que Irán ha ampliado sus objetivos dentro de Reino Unido, con una estrategia de guerra híbrida que ahora busca alcanzar instalaciones militares, además de opositores políticos, periodistas iraníes y comunidades judías. Ken McCallum, director general de la agencia, presentó esta evaluación durante su actualización anual sobre las amenazas a la seguridad nacional, pronunciada en Londres.
McCallum señaló que uno de los cambios más relevantes registrados durante 2026 es la ambición iraní de dirigirse contra objetivos de mayor valor estratégico. La advertencia se produce mientras las autoridades británicas investigan un presunto complot relacionado con la base aérea de RAF Fairford, utilizada por fuerzas estadounidenses y situada en Gloucestershire, al oeste de Inglaterra.
El incidente ocurrió el 27 de septiembre, cuando tres furgonetas bloquearon una carretera cercana a la instalación militar. La Policía investigó el hallazgo de gasolina en los vehículos y desplegó equipos especializados para descartar la presencia de explosivos. Siete hombres fueron detenidos y posteriormente puestos en libertad bajo fianza mientras continúa la investigación.
El Gobierno británico considera que el incidente probablemente estuvo coordinado desde Irán y que la Guardia Revolucionaria Islámica pudo haber dirigido la operación. Sin embargo, las autoridades no han presentado públicamente una conclusión judicial definitiva sobre la responsabilidad del Gobierno iraní. Teherán ha negado su implicación y ha exigido que Londres presente pruebas que sustenten sus acusaciones.
La controversia tiene implicaciones para la seguridad de las instalaciones militares utilizadas por Estados Unidos en territorio británico. Después del incidente, Washington retiró sus bombarderos de RAF Fairford ante la preocupación por posibles amenazas. No obstante, McCallum advirtió que las operaciones investigadas no necesariamente reflejan una capacidad iraní para ejecutar ataques sofisticados a gran escala dentro de Reino Unido.
El jefe del MI5 explicó que las actividades atribuidas a Irán han incluido amenazas, incendios provocados y sabotajes realizados mediante intermediarios criminales. Según su evaluación, estas redes permiten desarrollar operaciones encubiertas y presionar a personas consideradas adversarias por las autoridades iraníes. El funcionario también indicó que la agencia ha registrado más de 50 detenciones relacionadas con presuntas operaciones vinculadas a Irán durante los últimos doce meses.
La advertencia británica coincide con una declaración conjunta publicada el 12 de octubre por ministros de Exteriores de varios países occidentales y aliados, entre ellos Estados Unidos, Francia, Alemania, Canadá y Australia. Los gobiernos condenaron las actividades hostiles que atribuyen a Irán, incluidas operaciones violentas, sabotajes, ciberataques y acciones mediante grupos intermediarios. También manifestaron su intención de investigar y perseguir judicialmente estas actividades.
Ese mismo día, el Gobierno británico anunció sanciones contra dos ciudadanos iraníes a quienes atribuye funciones relacionadas con actividades hostiles en el extranjero. Las medidas incluyen la congelación de activos y restricciones de viaje, dentro de la estrategia de Londres para limitar las operaciones que considera una amenaza para su seguridad nacional.
La guerra híbrida combina instrumentos militares y no militares, como ciberataques, sabotajes, intimidación y operaciones encubiertas. Su objetivo puede ser debilitar a un adversario sin recurrir necesariamente a una confrontación militar convencional. En el caso británico, el MI5 también identifica a Rusia como una amenaza estatal importante y sostiene que las operaciones vinculadas con amenazas de otros Estados han aumentado considerablemente durante la última década.
McCallum afirmó que el trabajo de la agencia para contrarrestar amenazas estatales se ha cuadruplicado en diez años. Su evaluación incluye actividades atribuidas a Rusia, Irán y China, aunque las tácticas y los objetivos varían según cada país.
Por ahora, la investigación sobre RAF Fairford continúa abierta y no se ha establecido judicialmente la responsabilidad iraní en el incidente. La advertencia del MI5 confirma que los servicios británicos consideran que las amenazas atribuidas a Teherán están evolucionando hacia objetivos militares, mientras el Gobierno refuerza las medidas de seguridad y las sanciones contra personas señaladas por actividades hostiles.



