El Vaticano confirmó el martes 13 de octubre de 2026 que el papa León XIV fue operado para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho y que el análisis histológico realizado durante la intervención confirmó un adenocarcinoma pulmonar. El parte médico de la Santa Sede informó que la cirugía, efectuada en el Policlínico Gemelli de Roma, concluyó sin complicaciones y que el pontífice regresó a su habitación después del procedimiento.
El comunicado médico señaló que la intervención duró aproximadamente 90 minutos y se realizó mediante una técnica de cirugía asistida por video. El diagnóstico corresponde a un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer que se origina en las células glandulares del tejido pulmonar. El documento precisó que la enfermedad ya se sospechaba a partir de los estudios preoperatorios y que el examen histológico efectuado durante la cirugía confirmó el resultado.
Sin embargo, el parte médico no especificó el estadio del cáncer, si existen células malignas fuera del tejido extirpado ni cuál será el tratamiento posterior. Estos datos son importantes para conocer el alcance de la enfermedad, por lo que no es posible establecer un pronóstico a partir de la información publicada hasta el momento.
La operación había sido anunciada por el propio León XIV el domingo 11 de octubre, durante el rezo del Ángelus en el Vaticano. En esa ocasión, explicó que los médicos habían detectado un nódulo localizado en el pulmón durante unas revisiones médicas recientes. También señaló que el hallazgo se había identificado en una fase muy temprana y que los especialistas consideraban conveniente retirarlo mediante una intervención quirúrgica.
Dos días después, el pontífice ingresó al Policlínico Gemelli para someterse al procedimiento programado. La actualización médica del martes permitió conocer el resultado de la intervención y confirmar el diagnóstico que se sospechaba antes de la cirugía.
La Prefectura de la Casa Pontificia anunció la cancelación de las audiencias del papa hasta el martes 20 de octubre debido a la hospitalización. Esta suspensión modifica temporalmente la agenda pública del pontífice, aunque la fecha señalada corresponde al calendario de audiencias y no constituye una confirmación de que recibirá el alta hospitalaria ese día.
El caso también recuerda otros episodios médicos que afectaron a pontífices anteriores. El papa Francisco fue hospitalizado el 14 de febrero de 2025 por una infección respiratoria que evolucionó a neumonía bilateral. Durante aquella estancia en el mismo hospital romano, la Santa Sede informó de complicaciones respiratorias y de la necesidad de tratamiento farmacológico, oxigenoterapia y fisioterapia. Francisco recibió el alta el 23 de marzo, después de 38 días de hospitalización, con indicaciones médicas para continuar su recuperación.
Otro antecedente corresponde a Juan Pablo II, cuyo certificado de defunción, publicado por el Vaticano en abril de 2005, consignó que padecía enfermedad de Parkinson, además de antecedentes de insuficiencia respiratoria aguda y otras afecciones. Su situación clínica fue distinta de la de León XIV, por lo que estos antecedentes sirven como contexto histórico, no como comparación médica directa.
La información sobre la operación actual debe distinguirse de las hipótesis sobre la evolución de la enfermedad. La confirmación de un adenocarcinoma no determina por sí sola el pronóstico ni permite afirmar que el cáncer se haya extendido a otros órganos. Para conocer esos aspectos se requieren los resultados complementarios que evalúe el equipo médico.
Por ahora, los datos oficiales confirman que la cirugía concluyó sin complicaciones, que se retiró el lóbulo inferior del pulmón derecho y que el examen realizado durante la intervención identificó un adenocarcinoma pulmonar. Las audiencias del papa León XIV permanecen suspendidas hasta el 20 de octubre, mientras la Santa Sede comunica nuevas actualizaciones sobre su evolución.



