La Ciudad de México vivió una de sus jornadas más terroríficas y concurridas del año con la celebración oficial de la décima novena edición de la Marcha Zombie, un acontecimiento cultural masivo que congregó a miles de entusiastas de los disfraces elaborados y el maquillaje artístico de terror. Encabezada por Chumoy, conocido en el ámbito del entretenimiento como el Zombie Master, la horda de muertos vivientes partió desde las inmediaciones del Monumento a la Revolución rumbo a la plancha del Zócalo capitalino. Este esperado evento, consolidado como uno de los atractivos principales de la temporada otoñal en la capital del país, combinó la creatividad escénica con un fuerte compromiso social enfocado en la ayuda comunitaria y la integración de públicos de todas las edades. De este modo, la iniciativa logró transformar los espacios públicos en escenarios de convivencia pacífica y entretenimiento urbano para miles de familias durante el fin de semana.
Actividades temáticas y compromiso altruista con causa social
Más allá del impresionante despliegue visual de caracterizaciones y criaturas fantásticas, la movilización ciudadana destacó por mantener su tradicional enfoque solidario mediante la instalación de un centro de acopio voluntario en el punto de partida. Los asistentes tuvieron la oportunidad de donar productos no perecederos esenciales, tales como arroz, frijol, leche en polvo y alimentos enlatados destinados a apoyar a familias vulnerables a través de asociaciones civiles aliadas. Desde su implementación formal, este componente altruista ha permitido recolectar decenas de toneladas de ayuda humanitaria a lo largo de su historia, demostrando que la convivencia festiva puede traducirse en acciones concretas de apoyo social para quienes más lo necesitan en la Zona Metropolitana, fomentando profundos valores de empatía y solidaridad ciudadana.
El variado programa de actividades incluyó dinámicas de entretenimiento interactivo, destacando la popular Batalla de Aura Monstruosa, pasarelas de disfraces evaluadas por jurados especializados y las tradicionales bodas zombie, donde parejas de entusiastas celebraron uniones simbólicas con temática fantástica. Las familias capitalinas acudieron masivamente para presenciar el recorrido a lo largo de Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y la calle 5 de Mayo, cumpliendo con las recomendaciones preventivas de seguridad vial y las normativas sobre el uso de utilería.
Tradición inclusiva y proyección cultural en la capital
Desde sus primeras apariciones en la capital, el movimiento zombie ha promovido principios de tolerancia, inclusión y no discriminación, fomentando un ambiente seguro donde cualquier persona puede integrarse libremente sin importar su edad o condición social. La participación coordinada de colectivos artísticos, maquillistas profesionales y miles de espectadores reafirma el dinamismo de los espacios públicos en el Centro Histórico. La colaboración establecida con muestras internacionales de cine fantástico aportó un atractivo cultural adicional a esta fiesta comunitaria. Con el éxito rotundo alcanzado en esta decimonovena edición, la organización afianza el camino hacia su vigésimo aniversario, consolidándose como un referente indispensable dentro del entretenimiento en México.



