El puerto de Altamira registró una de las mayores transacciones de infraestructura en lo que va del año, luego de que un consorcio de fondos de pensiones de origen canadiense cerrara la adquisición del 45% de las acciones de la Terminal de Usos Múltiples local. La operación financiera se valoró en 320 millones de dólares y fue notificada formalmente ante las autoridades de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece). Los recursos se inyectarán de manera directa en la expansión de muelles y la compra de grúas pórtico de última generación.
Cifras de inversión y plan de expansión portuaria
El plan de desarrollo de infraestructura para la terminal marítima contempla los siguientes compromisos financieros y técnicos:
- Inyección de 320 millones de dólares para la compra de la participación accionaria.
- Ampliación de 300 metros lineales de muelle para recibir buques de mayor calado.
- Incremento proyectado del 25% en la capacidad de almacenamiento de contenedores de carga.
- Instalación de cuatro nuevas grúas automatizadas para optimizar tiempos de descarga.
- Creación de 450 empleos especializados en logística y operaciones portuarias durante la fase de obra.
Implicaciones de mercado
La entrada de capital extranjero a la infraestructura portuaria del Golfo de México confirma que los inversionistas institucionales mantienen una visión de largo plazo positiva sobre el comercio exterior del país. Altamira se consolida como un punto neurálgico para la salida de mercancías automotrices y petroquímicas hacia las costas de Estados Unidos y Europa. Esta inversión reduce los cuellos de botella logísticos que enfrentaban los exportadores del noreste del país, mejorando la competitividad de las cadenas de suministro regionales y garantizando flujos estables de divisas por concepto de servicios portuarios bajo contratos de concesión a largo plazo.



