19 de octubre de 2026

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Apertura con Banxico en la mira

Wall Street abre mixto, el dólar presiona al peso y los datos de Estados Unidos complican la lectura: crecimiento más fuerte, inflación PCE alta y Banxico en espera de decisión.

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APERTURA | Miércoles 25 de junio de 2026

Los mercados abren este jueves 25 de junio con una lectura incómoda: la economía estadounidense muestra más fuerza de la esperada, pero la inflación sigue elevada. Para los inversionistas, esa combinación no necesariamente es buena noticia, porque refuerza la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva por más tiempo.

En los primeros minutos de operación, Wall Street muestra un comportamiento mixto. El Dow Jones avanza ligeramente, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq operan con presión. La tecnología vuelve a cargar con el mayor ajuste, pese al impulso que todavía mantiene el sector de semiconductores tras buenos resultados corporativos. El mercado no está en una fase de pánico, pero sí de selección: compra algunas historias puntuales, pero castiga valuaciones elevadas cuando las tasas siguen siendo el riesgo de fondo.

El dato más relevante de la mañana llegó desde Estados Unidos. El PIB del primer trimestre fue revisado a 2.1%, por encima de la previsión de 1.6% y claramente mejor que el dato previo de 0.5%. Además, las ventas finales del PIB avanzaron 1.9%, también por encima de lo esperado. La lectura inmediata es que la economía estadounidense sigue resistiendo, pero esa fortaleza también complica el escenario de tasas.

La inflación tampoco ayuda a relajar el ánimo. El índice de precios PCE anual se ubicó en 4.1%, en línea con lo esperado, pero por encima del 3.8% previo. El PCE subyacente anual quedó en 3.4%, también en línea con la previsión, aunque por arriba del 3.3% anterior. En términos mensuales, el PCE avanzó 0.4% y el subyacente 0.3%. El mensaje para la Fed es claro: la inflación no está fuera de control, pero tampoco está cediendo con la velocidad necesaria.

A eso se suman datos mixtos de consumo y actividad. Los ingresos personales crecieron 0.7%, por encima del 0.4% previsto, y el gasto personal también avanzó 0.7%. Sin embargo, el consumo real mensual apenas subió 0.3% y el gasto real de los consumidores del primer trimestre quedó en 0.5%, muy por debajo del 1.4% esperado. Es decir, los hogares siguen gastando, pero la inflación y el costo del crédito reducen la calidad de ese crecimiento.

El mercado laboral, por su parte, sigue enviando señales de resistencia. Las nuevas solicitudes de subsidio por desempleo bajaron a 215 mil, por debajo de las 225 mil previstas y de las 227 mil previas. Sin embargo, las renovaciones de subsidios subieron a 1.821 millones, por encima de lo esperado. La lectura es matizada: no hay deterioro abrupto del empleo, pero cada vez cuesta más encontrar una nueva colocación una vez perdido el trabajo.

Para México, el foco está dividido entre el tipo de cambio y Banxico. El peso mexicano amanece presionado, con el dólar moviéndose alrededor de 17.59 pesos. La presión no proviene solo de factores locales, sino del fortalecimiento global del dólar ante la expectativa de tasas estadounidenses altas por más tiempo. En ese contexto, la decisión de política monetaria de Banxico programada para las 13:00 horas será el evento central del día.

El mercado espera que Banxico mantenga la tasa en 6.50%. Después del recorte previo y del mensaje de pausa en el ciclo de relajamiento, la clave no será únicamente la decisión, sino el tono del comunicado. Si Banxico enfatiza riesgos inflacionarios, el peso podría encontrar algo de apoyo. Si el mensaje se interpreta como demasiado flexible frente a una Fed restrictiva, la presión sobre la moneda mexicana podría continuar.

El dato laboral mexicano también aporta una señal interna. La tasa de desempleo de mayo se ubicó en 2.7%, mientras que la tasa no desestacionalizada subió a 2.8%, por encima de la previsión de 2.6% y del 2.5% previo. No es un dato alarmante, pero sí muestra que el mercado laboral mexicano empieza a perder algo de firmeza, justo cuando la economía necesita sostener consumo e inversión.

En materias primas, el petróleo sigue bajando y regresa a niveles previos al conflicto con Irán. El Brent se mueve alrededor de 73 dólares por barril y el WTI cerca de 70 dólares, presionados por la normalización de flujos en Medio Oriente y menor temor sobre interrupciones de suministro. Para la inflación global, esa baja ayuda; para México, la lectura es mixta: menor presión energética, pero también menor impulso para ingresos petroleros si la tendencia se mantiene.

Durante el resto de la sesión, los inversionistas estarán atentos a la subasta de deuda estadounidense a siete años, los datos manufactureros regionales, el gasto de consumo personal de la Fed de Dallas, declaraciones de miembros de la Reserva Federal y, sobre todo, la decisión de Banxico.

La apertura deja una conclusión clara: el mercado enfrenta una economía estadounidense más fuerte, pero con inflación todavía incómoda. Para México, eso significa un peso presionado, una decisión de Banxico clave y una jornada donde el mensaje monetario puede pesar más que cualquier otro dato. No es una apertura de crisis, pero sí de advertencia: mientras Estados Unidos crezca con inflación alta, las tasas seguirán marcando el ritmo de los mercados.

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