l Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento mundial de 3.1% en 2026 y de 3.4% en 2027, pero advierte que la capacidad de la economía para resistir nuevos choques está bajo presión. La continuidad de las perturbaciones energéticas, el elevado endeudamiento y la concentración de la inversión tecnológica exigen fortalecer las políticas económicas.
Las proyecciones de crecimiento presentan cambios limitados frente a abril, pese a la persistencia del choque energético.
En un artículo de Silvana Tenreyro, fechado el 13 de octubre de 2026, el organismo señala que hogares, empresas, gobiernos y mercados financieros han enfrentado una sucesión extraordinaria de crisis en menos de siete años. La pandemia, las interrupciones de suministro, las guerras y los cambios en las barreras comerciales han puesto a prueba su capacidad de adaptación.
Pese a esos episodios, los mercados laborales se han mantenido fuertes y los sistemas financieros han soportado las perturbaciones y el endurecimiento monetario. La inflación ha descendido desde sus máximos en muchas economías, aunque continúa siendo persistente en varios países.
El FMI estima que la inflación general mundial aumentará a 4.7% en 2026, principalmente por el encarecimiento de las materias primas, y bajará a 4.1% en 2027. Para la inflación subyacente, proyecta tasas de 3.9% y 3.7%, respectivamente.
Crecimiento mundial: energía e IA sostienen la actividad
El análisis identifica dos factores que han amortiguado el choque energético. El primero es la adaptación de los mercados: la redirección de suministros, una mayor producción en otros países, el uso de inventarios y la sustitución hacia distintas fuentes de energía, incluidas las renovables.
La mayor eficiencia energética también ha ayudado a reducir el impacto. Sin esos mecanismos, explica el FMI, la interrupción del suministro petrolero habría restado considerablemente al crecimiento de 2026. Sin embargo, la disminución de las existencias podría facilitar que nuevas tensiones geopolíticas eleven con más fuerza los precios.
El segundo factor es el auge de la inversión relacionado con la inteligencia artificial (IA), que ha apoyado la actividad económica y el comercio internacional. Las inversiones siguen aumentando ante la expectativa de mayores rendimientos e ingresos reales.
Ese impulso también concentra riesgos. La expansión depende cada vez más de un grupo reducido de empresas, sectores y economías. Además, los resultados difieren entre países según su exposición a la guerra y su participación en el auge tecnológico.
Los países y hogares de menores ingresos enfrentan una vulnerabilidad particular ante el encarecimiento de los alimentos. Las interrupciones del transporte, los mayores costos de fertilizantes, las restricciones a las exportaciones y los fenómenos meteorológicos extremos pueden agravar esas presiones.
FMI pide reconstruir margen fiscal y contener la inflación
El organismo advierte que los costos de financiamiento han aumentado en grandes economías avanzadas, mientras la deuda pública permanece elevada en numerosos países. Los recursos fiscales disponibles para enfrentar emergencias se han reducido después de absorber sucesivos choques.
Por ello, recomienda una política fiscal contenida que contribuya a moderar la demanda. Señala que los déficits primarios siguen siendo altos y, en muchos países, superan los niveles anteriores a la pandemia, mientras el mayor costo del endeudamiento vuelve más urgente el ajuste.
El FMI examina un escenario de riesgo en el que materias primas más caras y dudas sobre las finanzas públicas elevan las expectativas inflacionarias y las primas exigidas para prestar a los gobiernos. En ese supuesto, el crecimiento mundial de 2027 sería menor y la inflación más alta, con repercusiones para las economías emergentes.
La política monetaria debe mantener el objetivo de estabilidad de precios. El grado de restricción dependerá de las condiciones de cada país, y podrían necesitarse medidas adicionales donde persistan las presiones inflacionarias. El artículo considera esencial la independencia de los bancos centrales.
Finalmente, el FMI pide fortalecer la capacidad productiva, preservar la estabilidad financiera y promover reglas comerciales previsibles. La cooperación en energía, cadenas de suministro y tecnología resulta necesaria para reconstruir la resistencia económica y sostener un crecimiento más duradero.



