Más inversión, más reservas y remesas todavía firmes, pero el arranque externo de 2026 dejó una señal menos cómoda: el déficit de la cuenta corriente volvió a ampliarse.
La inversión extranjera directa subió 10.4% anual en el primer trimestre, impulsada por reinversión de utilidades y concentrada en sectores y estados clave.
Moody’s bajó la calificación soberana de México a Baa3, el último escalón del grado de inversión, por debilidad fiscal y la carga persistente de Pemex.