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8 de diciembre de 2021

¿Es el capitalismo socialmente responsable?

...Para obtener una utilidad, el precio al que las empresas ofrecen sus bienes y servicios deberá de ser superior o igual al de su costo de producción, incluyendo la ganancia mínima. Incluso esto podría resultar insuficiente...
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Alejandro Javier Saldaña Brito

La tendencia mundial en los últimos años ha sido el promover que las empresas dejen de concentrarse solamente en sus actividades comerciales, para dar paso a principios socialmente responsables, como la sustentabilidad ambiental, la diversidad y el desarrollo de las comunidades con las que interactúan. En este contexto, es común leer opiniones que afirman que esto entra en conflicto con el capitalismo, pues, aseguran que, bajo este, la visión de las empresas se reduce solamente a generar utilidades para sus accionistas. Si reflexionamos detenidamente, podremos concluir que el capitalismo es más “amigable” con esta nueva tendencia de lo que usualmente se cree.

En el capitalismo, para que una empresa pueda gozar de utilidades, la primera condición es que produzca algo por lo que alguien más esté dispuesto a pagar. En una situación ideal, si el comprador accedió libremente a intercambiar cierta cantidad de dinero por ese “algo” que ofrece la empresa, es porque considera que esta acción le permitirá elevar su bienestar, más que otra alternativa (comprar otra cosa, ahorrar ese dinero, etc.).

Otra condición para la viabilidad de las empresas, dentro del capitalismo, es la eficiencia. Para obtener una utilidad, el precio al que las empresas ofrecen sus bienes y servicios deberá de ser superior o igual al de su costo de producción, incluyendo la ganancia mínima. Incluso esto podría resultar insuficiente, pues puede llegar otro oferente, gracias a que el capitalismo promueve la competencia, que sea capaz de producir a un costo todavía más bajo. Naturalmente, las empresas están obligadas a minimizar los recursos empleados en la producción y evitar desperdicios.

Pongamos el ejemplo de un recurso natural cuyo desperdicio puede tener un alto impacto social, como el agua. El uso del agua para procesos industriales, como en la fabricación de ropa, rivaliza con su empleo para el consumo humano o el riego en la producción de alimentos. Conforme se vaya agotando este recurso, sus precios, si se dejan fluctuar libremente, tenderán a aumentar, así como el de los bienes en los que se usa como insumo. El incremento en los precios le “dice” a las empresas que el agua es más escasa y que necesitan actuar de forma responsable y sustentable, racionalizando su consumo. Más aún, las industrias que más van a sufrir los ajustes son las que la sociedad decida, pues el incremento en los precios va a ser tolerado sólo en aquellos bienes que se consideren más urgentes o más valorados. Sería racional esperar que las personas, dado el incremento en precios y si sus ingresos son constantes, reduzcan su consumo de ropa, y no el de agua potable o alimentos.

Hasta aquí, podemos concluir que el capitalismo es un sistema socialmente responsable: la única forma en la que las empresas van a subsistir y generar beneficios para sus accionistas es mejorando el bienestar de los demás y, además, produciendo de forma eficiente, sin desperdiciar recursos.

Por si esto no fuera suficiente, el capitalismo implica la libre movilidad de los factores de la producción, lo que ha permitido que los inversionistas preocupados por el cambio climático, la diversidad o el impacto en las comunidades, redireccionen su capital, no sólo a empresas rentables, sino también hacia aquellas comprometidas con estos elementos. Por ejemplo, el fondo de iShares ESG Aware captó 9,582 mdd en 2020, ocho veces más que en 2019. Naturalmente, más empresas intentarán captar estos fondos para financiar sus operaciones y proyectos de expansión, para lo cual necesitarán incorporar las nuevas exigencias de estos accionistas, favoreciendo así la transición hacia un modelo de negocios más responsable socialmente.

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